31 de Marzo de 2008
La doble identidad culé
Si hay un personaje del mundo del comic que pueda definir al seguidor culé con adecuada precisión, ese sería Batman, superhéroe oscuro y enigmático, saturado de ira y desconfianza por su trágico pasado, pero a la vez justo, virtuoso, inclusive un ingenuo de la vida.
El culé vive en un estado de lucha constante entre su doble personalidad –cautamente optimista o desenfrenadamente pesimista–. Prudente en medio de la euforia, soñador en medio del fracaso. El problema de ello es que como la masa social nunca coincide en un estado determinado, permanece en un perenne punto muerto, incapaz de remar o increpar al unísono.
En pocas horas esa dualidad de carácter volverá a aflorar en 90 minutos intensos que nos esperan en terreno alemán. La identidad que se apodere de nosotros dependerá en gran medida del carácter que nos muestren los nuestros sobre el terreno de juego. En la ruleta impredecible en la que se ha convertido el Barcelona, no podemos fiarnos de nada. ¿Ganará triunfalmente o perderá miserablemente? No hay término medio.
Digamos que vencemos. El triunfo aliviará heridas menores –más no las profundas, que son casi mortales– y disipará los vientos de guerra que soplan por el Camp Nou. Digamos que perdemos, y de mala manera. La derrota desatará un cisma en el que la primera cabeza en rodar será la de Rijkaard, de forma inmediata.
Artículo original: Lluvia blaugrana









No hay más oportunidades, al menos hasta que se jugara un hipotético partido en Roma o en Manchester en semifinales. Después de su permanente descrédito liguero, el FC Barcelona pone en liza en Gelserkirchen la última oportunidad no ya para salvar la temporada, cosa imposible, sino para poner un poco de dignidad al curso 2008.






