31 de Mayo de 2009
Primera victoria de las semifinales
Artículo original: Barça 100%
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Tito Vilanova, con función de entrenador por la sanción a Guardiola, hizo los cambio necesarios y uno de esto significó el debut de Alberto Botía con el primer equipo. Las insistencia de Eto’o, que en la jornada anterior se le había escapada el pichichi y la bota de oro, encontró el gol en el último minuto del encuentro. El 1 a 1 no se movió en el tiempo de descuento y el Barça despidió su mejor temporada con este empate.Artículo original: Barça 100%
Con este resultado, los dos equipos se dejaron llevar por el ritmo del encuentro; entre jugadas de ataque en ambas porterías, el Liceo encontró un hueco para reducir diferencias. Un gol que le dio alas al conjunto gallego y que, a tres minutos para la conclusión del encuentro, puso el marcador con un ajustado 5 a 6. Los últimos compases del partido fueron de nervios en ambos equipos: el Liceo porque quería forzar la prórroga, mientras que el Barça no quería dejar pasar la oportunidad de sentenciar la OK Liga a la primera de cambios. Al final, 5 a 6 que proclamó al Barça campeón de esta competición por 22 vez en su historia.Artículo original: Barça 100%

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Desde que el Barça conquistó la Liga de Campeones los festejos se sucedieron tanto en Roma, como en Barcelona; sin embargo, el día del homenaje a los tricampeones aún tenía que llegar.


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Que el Barcelona tenga suerte en esta temporada es innegable, de todas formas la fortuna no es precisamente una excusa a la que culpar del gran año blaugrana. Ganaron una Liga y una Copa del Rey con una autoridad aplastante. Brillaron, siendo malvados, en el noventa por cierto de los encuentros y solamente dejaron de sumar puntos al comienzo de la Liga, en un bache, y al final, cuando ya daba igual ocho que ochenta. En Liga de Campeones el Barcelona ha sido el más justo vencedor y ha tenido la suerte del campeón, en este caso la suerte de un equipo histórico porque la palabra campeón se le queda pequeña.
No voy a meter en el saco de la suerte que la innovadora línea de retaguardia apenas haya flojeado, tampoco que un recuperado Iniesta y Henry lejos de recaer hayan tenido una aportación excelente, sobre todo el español, ni que un siempre genial y bajito Messi haya metido un gol de cabeza en una final de Liga de Campeones. Esto es fútbol y hace justicia con quien hace mención de su nombre. Lee el resto del artículo »

Vencer y no ser vencido, dominar y no ser dominado. Sujeto a esta oración una llave, la que abre el gran secreto para encajar todos los elementos de este deporte en un puzle majestuoso, el que enseña al mundo tu nombre grabado en tres títulos. Con todo cuidado hasta el último detalle, desde el primer hasta el último día, desde la inauguración hasta el cierre. Sin precipitaciones, sin alardes de grandeza, sin pensar en ningún momento que todo estaba hecho. Es el premio a una temporada perfecta, inaudita, bella.
Porque no ha habido ni un sólo rasguño en la trayectoria de este Barça, y si lo hubiera, hubiese sido tratado con el mayor mimo posible, cicatrizándolo por completo. Porque a los inconvenientes se le han encontrado soluciones perfectas, porque las piedras del camino se han saltado sin tropezar. Porque Pep Guardiola y el equipo siempre ha tenido no un as, sino una baraja en la manga, para salir de cualquier atolladero con elegancia y con energías renovadas. Porque el significado del fútbol no es componer a un equipo con los mejores jugadores del planeta, sino hacer que los tuyos jueguen como tal.

Este gol fue un auténtico jarrón de agua fría para los el conjunto de Sir Alex Ferguson que casi desaparecieron del césped del Olímpico de Roma. Por contra este gol dieron alas a los hombres de Pep Guardiola que, a partir de este momento, dominaron el balón y el tempo del partido. Los minutos iban pasando y el Barça muy concentrado no veía peligrar su ventaja en el luminoso. Al descanso se llegó con el 1 a 0.
Un contraataque de Henry, que paró Van der Sar, y un lanzamiento de falta de Xavi que se estrelló en la madera pudieron haber sido la sentencia, pero la historia tenía guardado un sitio especial a Messi. Por su parte, el Manchester, con más pelotas arriba que conducción, no permitieron al Barça relajarse en defensa y hacer rabiar a los seguidores del Manchester como un jugador suyo la temporada pasada, Gerard Piqué, se doctoraba en un partido excelente, al igual que todos sus compañeros de zaga, con mención especial a Sylvinho, con 35 años y, prácticamente, su último encuentro con la camiseta azulgrana y Touré Yaya, un controcampista reconvertido en central. Cuando el Manchester United más delanteros tenía,
Leo Messi sentenció el partido con un gran gol de cabeza al aprovechar un pase milimétrico de Xavi. Con el 2 a 0, el Manchester apretó un poco más, pero con más corazón que cabeza. Los minutos pasaban muy lentamente, pero la Champions cada vez era más azulgrana. En cuando el árbitro pitó el final del encuentro, la euforia se desató entre la expedición del Barça, sus seguidores en el estadio Olímpico de Roma, en Roma o en cualquier rincón del mundo y es que el Barça se convertía en el primer equipo español en conseguir el triplete en una temporada, Copa, Liga y Champions, y el quinto equipo europeo en hacerlo por detrás del Celtic, Ajax, PSV y el propio Manchester. 
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Algo así reza la canción de Serrat. Cuentan, y se trata de una historia que ya ha traspasado la definición de leyenda, que Rexach no tardó ni siete minutos en decir a quien correspondiese, que a ese chavalito pequeño que estaba realizando una prueba para entrar en las categorías inferiores del club, y que no había manera de quitarle el balón, refiriéndose a Messi, había que ficharlo ya. El receptor de la orden, dándoselas de entendido, le hizo la apreciación a Rexach de la estatura del argentino, con la broma típica de que parecía un jugador de futbolín. La respuesta de Rexach fue antológica, más o menos le indicó al osado que le trajesen todos los futbolistas de futbolín que conociese que si eran como éste los fichaba ahora mismo. Ayer Messi levitó en el aire para marcar un golazo con el pase a la cabeza que le envió Xavi. ¿Quién dijo que el fútbol no era de los bajitos?
En toda obra de teatro, el autor siempre tiene claro cómo va a ser el reparto de papeles, y lo hace de tal manera que lo único que busca es acertar con el momento exacto con el que dar el golpe de efecto. Hoy en el Olímpico de Roma, el arranque del partido parecía mostrar que los papeles se habían cambiado. El United por un instante parecía el Barça, y viceversa. Durante 10 minutos Ferguson hizo jugar a los suyos tratando al Barcelona de tú. En ese intervalo, Cristiano Ronaldo tuvo tres o cuatro oportunidades, su equipo tenia el balón y parecía que era el entrenador escocés quien se sentaba en el banquillo de los blaugranas… Y vino el golpe de efecto. Lo orquestó Iniesta y lo cerró Eto’o. Se acabó la final. Suena fuerte decirlo, pero el actual campeón de Europa, le duró 15 minutos al ya legendario equipo de Guardiola. Ese arranque no fue más que el preámbulo para la entrada en la historia. Lee el resto del artículo »
Cuando tuvieron que dar la cara, la dieron. Jamás se arrugaron y tanto en la victoria como en la derrota fueron grandes caballeros. El Barcelona es ahora mismo el mejor equipo del mundo y sobradamente el conjunto más colosal que haya tenido el fútbol español en su historia. Si de estadísiticas han de tirar, ahí en los periódicos están y si de títulos es menester, el triplete está en el neceser.
Sublime fue su juego en la final de la Liga de Campeones ante el Manchester. Los 10 minutos de arranque brutal de Ronaldo y los suyos recibieron en respuesta un baño de 80 minutos de 11 jugadores culés que serán recordados para siempre. Copa, Liga y Champions es algo que jamás soñó nadie, salvo quizás Guardiola.
No quisiera destacar a ningún jugador por encima de otro. Creo que los adjetivos superlativos se lo merecen todos, si bien todos sabemos que hay un grupo de estrellas que brilla un poco más que las demás. El despliegue físico de los que salieron al terreno de juego fue algo que no han destacado los medios, pero que fue la gran clave del triunfo culé.
Se hizo historia. Pero la historia es recuerdo y no sirve de nada al día siguiente. A comenzar a preparar la próxima temporada.
Artículo original: Lluvia blaugrana