Si echamos la vista atrás, alla por mitad de agosto del 2006, seguro que todos los aficionados culés esperábamos con gran expectación el inicio de la temporada futbolística. El Barça saltaba al campo como campeón de la liga y de la Champions, con la posibilidad de poder ganar hasta siete títulos ésta temporada, y con una plantilla que, a priori y según los entendidos, era la más compensada del fútbol español junto con la del Valencia.
A éstas alturas de la temporada, a nadie le cabe la menor duda que toda esa ilusión se ha evaporado y que el Barça, si nadie lo remedia, o mejor dicho, si el Zaragoza no lo remedia, lleva camino de acabar la temporada sin conseguir ningún título, lo que sería uno de los fracasos más estrepitosos desde la época del ínclito y no siempre bien recordado Gaspar.
Uno de los culpables de la situación por la que ha atravesado el Barça este año, es, sin duda alguna, su “megacrack” Ronaldiho. Claro que, ha habido otros factores, lesiones importantes (etoo y messi), pasividad y excesiva tolerancia del entrenador con los caprichos de algunas vacas sagradas del vestuario, aquiescencia total y absoluta de la directiva ante las maneras de actuar de algunos jugadores, etc. etc.
Pero centrémonos en Ronaldiho, ya que es la cabeza visible del Barsa, o por así decir, su buque insignia. Si cuando los resultados eran favorables y se ganaban títulos, todos los parabienes y elogios se centraban en el brasileño, ahora que van camino del abismo, hay que derivar en él su dosis justa de crítica.
No nos engañemos, Ronaldiho ha sido éste año una sombra de lo que fue en años anteriores y de lo que se le presupone a un crack que cobra como tal. Ha sido un jugador caprichoso, sin ilusión, sin ganas y con una falta de compromiso más que preocupante. Ha estado toda la temporada más preocupado por temas personales y económicos, y como consecuencia de esto, los aficionados no han podido ver lo que realmente se espera de él. Un aviso para el aficionado ya fue su penosa y lamentable actuación en el Mundial jugado en Alemania el pasado verano.
La falta de compromiso del brasileño ha sido evidente durante toda la temporada, tal y como lo demuestra la falta de respeto hacia sus compañeros con sus contínuas, e injustificadas ausencias al entrenamiento (lo que ha hecho que esté en una forma física lamentable durante todo el año), sus escapadas nocturnas por la noche catalana y sus innumerables y también poco justificables retrasos en la vuelta de los días libres del club. Otro fiel reflejo de su falta de compromiso, han sido las curiosas apariciones de su hermano, a la postre su representante, por las oficinas del club intentado una renovación que le llenase más si cabe los bolsillos al crack durante un largo período de tiempo.
Consecuencia de todo lo escrito anteriormente, tiene su reflejo en partidos claves de la temporada, en los que Ronaldiho deambulaba por el campo como ánima en pena, con una baja forma física alarmante, y contagiando de paso al resto de sus compañeros. El Barça, y Ronaldiho en particular, han tirado por el retrete, incomprensiblemente, algún que otro título que tenían al alcance de la mano.
Por el bien del Barça y por el bien de todos los aficionados culés, esperemos que Ronaldiho se centre en su equipo, ya que de seguir por éste camino, no habría que cerrar la puerta a una posible salida del club, siempre que alguien venga una oferta interesante y holgada, ya que para cualquier equipo es insostenible tener en plantilla a una megaestrella desmotivada y sin ilusión.